
“Entre camperas y frondosos bosques, entre hayedos y robledales, donde se refugian los rebecos, deambulan los osos y cantan los urogallos, en un feliz capricho de la naturaleza de rica geología que hoy es reserva natural, es donde manan las aguas de Fuensanta”…
Queríamos comunicar esa naturaleza, por lo que a la hora de diseñar decidimos adoptar una actitud similar a la de la madre naturaleza: si dejásemos una botella de agua en mitad de esos bosques, la vegetación la abrazaría. Con esa intención de espontaneidad, en este primer ejercicio hemos rodeado el cristal de helechos verdes, plantas que ilustran el frescor del manantial. El proyecto comprende una colección de tres modelos con una edición limitada de 1 millón de botellas por año.